Logotipo Sandra Teruel

El sufrimiento es una parte inevitable de la vida, pero también es una oportunidad para el aprendizaje y la conexión. Al final, todos estamos en este viaje juntos, y cada paso que damos hacia la sanación puede iluminar el camino para quienes nos rodean.

Estoy aquí para ofrecerte un espacio seguro y acogedor donde puedas explorar tus emociones, sanar y crecer.

¡Espero poder acompañarte en tu viaje hacia el bienestar!

Me formé en yoga en la Escuela Sadhana de Barcelona, donde aprendí a conectar con el cuerpo y la respiración, y a encontrar la calma en el movimiento. Además, he estudiado yogaterapia con Víctor Morera, lo que me ha permitido profundizar en el uso del yoga como herramienta terapéutica para el bienestar físico y emocional.

Como instructora de Mindfulness, certificada por el Instituto de Psicología Integral Baraka, enseño técnicas que ayudan a vivir el presente y a gestionar el estrés de manera efectiva, así como especialista en Terapia de Compasión ABCT, formada por Javier García Campayo, director del Máster en Mindfulness de la Universidad de Zaragoza.

También he recibido formación en psicoanálisis de la mano de Javier Arenas Planelles, lo que me ha proporcionado una comprensión profunda de cómo lo inconsciente nos empuja y configura.

Mi formación en Gestalt en el IPETG de Alicante me ha permitido desarrollar habilidades para acompañar a las personas en su proceso de autoconocimiento y crecimiento personal. Asimismo, he estudiado Eneagrama en el mismo instituto, lo que me ayuda a entender mejor las dinámicas de personalidad y a facilitar el desarrollo personal.

Finalmente, me he formado en Psicoterapia Clínica Integrativa en el IPETG de Alicante, lo que me permite adaptar mis enfoques a las necesidades individuales de cada persona. Además, soy filóloga hispánica por la Universidad de Alicante, lo que me brinda una perspectiva única sobre la comunicación y el lenguaje en el proceso terapéutico.

La necesidad de entender el sufrimiento siempre ha sido para mi un motor de autoconocimiento y un empuje para formarme y acompañar a otras personas en el abordaje del mismo.

El sufrimiento es una experiencia universal que, aunque dolorosa, puede ser una poderosa maestra. A menudo, nos encontramos en momentos de crisis, pérdida o desilusión que nos llevan a cuestionar nuestra existencia y nuestro propósito. Sin embargo, es en estos momentos de oscuridad donde también podemos encontrar la oportunidad de crecer y transformarnos.

Cuando hemos atravesado un camino de sufrimiento y hemos aprendido a navegar por nuestras propias tormentas internas, adquirimos una perspectiva valiosa que nos permite acompañar a otros en sus procesos. Este autoconocimiento, forjado a través de nuestras propias experiencias, nos brinda la empatía y la comprensión necesarias para estar presentes con quienes están sufriendo. Sabemos lo que significa sentirse perdido, y eso nos permite ofrecer un espacio seguro y auténtico.

Acompañar desde un lugar de autoconocimiento implica reconocer nuestras propias heridas y vulnerabilidades. Nos permite ser testigos de las dificultades ajenas sin tratar de minimizarla o solucionarla de inmediato. En lugar de ofrecer respuestas rápidas o consejos superficiales, podemos escuchar con atención y validar lo que haya en cada momento. Este tipo de acompañamiento no solo es un acto de compasión, sino que también fomenta una conexión genuina que puede ser profundamente sanadora.

Además, al haber recorrido un camino de autoconocimiento, entendemos que el sufrimiento no es un estado permanente, sino una etapa en el viaje de la vida. Podemos ayudar a otros a ver que, aunque el dolor puede ser abrumador, también puede ser un catalizador para el cambio y el crecimiento personal. Al compartir nuestra experiencia, podemos inspirar esperanza y motivar a otros a seguir adelante, recordándoles que no están solos en su sufrimiento.